DEFINICIÓN:
Existen dos técnicas principales para lograr una fecundación in vitro, la FIV tradicional y la ICSI o microinyección intracitoplasmática de espermatozoides.
En la FIV tradicional el ovulo y los espermatozoides se depositan en un medio de fertilización con el objetivo de conseguir una fecundación muy similar a la natural.
La ICSI consiste en introducir artificialmente un espermatozoide en el ovulo.
La selección de una u otra técnica depende de cada caso concreto.
Ambas técnicas se pueden realizar con óvulos y espermatozoides propios o de donantes. En
España se pueden transferir hasta 3 embriones en cada intento.
DESCRIPCIÓN DEL PROCESO:
Los ovocitos pasan por una fase de cultivo y fecundación, ya sea tradicional o mediante ICSI. Después, los embriones se cultivan unos días hasta el momento adecuado para su transferencia.
Los embriones se introducen en el útero a través de un catéter sin necesidad de anestesia en una sencilla intervención que dura alrededor de 15 minutos.
Los embriones que no se han usado se criopreservan por si fuera necesario repetir el proceso de transferencia.
ANTES DE LA INTERVENCIÓN:
En caso de que vayan a utilizarse óvulos y espermatozoides propios, los pacientes deberán someterse a un proceso previo de extracción. Para la extracción de óvulos las mujeres deben seguir un tratamiento hormonal previo.
Los espermatozoides pasan por un proceso de capacitación y selección para aumentar las posibilidades de éxito.
Si usted necesita óvulos o esperma de donantes debe comunicárselo al centro médico.
DESPUÉS DE LA INTERVENCIÓN:
Pasadas dos semanas tras la inseminación, la paciente puede someterse a un test de embarazo para comprobar si está embarazada.