Reproducción asistida:El bienestar de la maternidad y la paternidad

16-12-2019

Cuando un paciente se plantea dónde recibir ayuda para lograr cumplir el sueño de ampliar la familia, la respuesta que se repite en más ocasiones es España. La razón es que está a la cabeza del turismo reproductivo, liderando el grupo de países donde se proporcionan más y mejores tratamientos, con unos resultados que hablan de la profesionalidad del colectivo sanitario especialmente en este sector.

Según datos del Ministerio de Sanidad, en 2016 se hicieron 156.865 ciclos de reproducción asistida en España, y 12.240 ciclos de FIV e inseminación de donante fueron realizados a pacientes procedentes de otros países. El tratamiento por el que más se apuesta es por la ovodonación, prohibida en algunos países europeos.

La calidad y accesibilidad de los tratamientos, unida al excelente trato al paciente y a una legislación más flexible que en otros países, es la fórmula que ha conseguido que nuestro país se sitúe como el primer destino a elegir cuando se busca la ayuda de la medicina para tener un bebé. Prueba de ello es que el 40% de las parejas que optan por un tratamiento de reproducción asistida fuera de su país de origen eligen alguna clínica española.

En ellas, las opciones que se presentan al cliente van desde inseminaciones a fecundaciones in vitro - ya sean con donación de semen y óvulos o no-, pasando por el diagnóstico genético preimplantacional, la vitrificación de óvulos y otras técnicas que garantizan las tasas más altas de éxito de todo el mundo. De ello hablan los últimos números publicados: las estadísticas dicen que la ovodonación en España tiene una tasa de éxito del 53%, mientras que en el caso de la fecundación in vitro, la media española registra una tasa de conversión del 34% de las pacientes que optan por esta técnica de reproducción asistida.

El desarrollo y la implantación de las más modernas técnicas ha provocado una alta demanda, y para poder satisfacerla el número de clínicas que proporcionan estos servicios ha crecido hasta convertir a España en el país europeo con mayor número de clínicas. Según los últimos datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en la actualidad hay más de 300 clínicas de esta especialidad, por lo que sólo Estados Unidos supera a España en el número de centros dedicados a la reproducción asistida.

En algunas de ellas, el número de pacientes internacionales ya supera la mitad. El Registro Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad cifra en un 53% los ciclos de ovodonación de pacientes extranjeras, mientras que el 20% de las pacientes internacionales optan por la inseminación artificial con semen de donante y el 14% por una FIV/ICSI con semen de donante. De todas las pacientes internacionales, el 42% proceden de Francia y el 23% de Italia, seguidas de otros países europeos como Alemania, Holanda y el Reino Unido.

 

Legislación y profesionalidad

Los profesionales con los que cuenta el colectivo médico en España tienen gran parte del mérito en el éxito de estos tratamientos. Sin embargo, su trabajo no hubiera sido posible sin una legislación flexible que se adelantó a su época. De hecho, España fue uno de los primeros países en legislar estos tratamientos, y esa legislación, que permite que una persona no residente pueda realizar un tratamiento de reproducción asistida en una clínica privada, es menos restrictiva que en otros países.

Un ejemplo es la donación de óvulos, que no se permite ni en Alemania ni en Austria. Y aunque en Francia sí es posible donar óvulos, al no haber ninguna compensación económica para la donante,  la lista de espera para acceder al tratamiento es muy larga por la escasez de donantes. Por su parte, en Reino Unido la donación no es anónima, una circunstancia que en muchos casos hace desistir de la idea a las pacientes que iban a tomar esta opción en su país.

Por otra parte, ningún país puede competir con la calidad de los procedimientos de las clínicas españolas por un precio bastante asequible que se sitúa entre los 600 y los 8000 euros dependiendo de los tratamientos. Y si a todo lo anterior se suma una estancia agradable en un país con cerca de 4.000 kilómetros de estupendas costas, buen clima, magnífica gastronomía y atractivos culturales en casi cada rincón de España, la decisión de someterse a un tratamiento de reproducción asistida en nuestro país parece aún más evidente.

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